Cubre toda la cadena de abastecimiento y despacho asociada a una faena minera o energética: transporte internacional marítimo, aéreo y terrestre de insumos y equipos, transporte terrestre de carga general y sobredimensionada, almacenaje y control de inventarios, administración de bodegas y patios, recepción y embarque de minerales, y agenciamiento y operaciones portuarias para la carga que entra o sale del país.
Ambos. El servicio está diseñado para operaciones mineras y energéticas por igual, ya que comparten necesidades similares: transporte de equipos pesados a zonas remotas, abastecimiento continuo de faenas, y operación en condiciones geográficas exigentes (altura, aislamiento, clima extremo).
La logística minera opera bajo restricciones adicionales: faenas en altura o zonas remotas con acceso limitado, ventanas de abastecimiento acotadas (climáticas o de turno), manejo de minerales que requieren trazabilidad estricta desde la recepción hasta el embarque, y coordinación con la operación productiva de la faena, que no puede detenerse por una falla logística. Por eso el servicio incluye planificación de contingencia y stock de seguridad en zonas remotas, algo que no es habitual en logística de carga general.
Se planifica considerando la distancia, las condiciones de acceso (caminos de tierra, restricciones climáticas estacionales) y los turnos de operación de la faena. Esto suele implicar programar despachos con mayor anticipación que en logística urbana, mantener niveles de stock de seguridad en bodegas intermedias, y coordinar ventanas de acceso con el área de seguridad de la faena, que muchas veces exige inducción previa a choferes y vehículos.
Servicios de abastecimiento programado (reposición periódica de insumos críticos), administración de inventario en bodegas dentro o cerca de la faena, y coordinación de transporte de carga sobredimensionada para maquinaria minera, que se planifica de forma similar a la logística de proyectos (con estudio de ruta y permisos cuando corresponde).
El personal y los vehículos deben cumplir con la inducción de seguridad propia de cada faena minera (normativa interna, uso de elementos de protección personal, restricciones de velocidad y rutas dentro del sitio). Coordinamos con el cliente los requisitos específicos de cada faena antes del primer ingreso, para evitar demoras por incumplimiento de protocolos.
Recepción: el mineral llega desde la faena (por ferrocarril o camión) y se registra su peso, humedad y características según especificación del contrato de venta.
Bleeding: es el proceso de drenaje o escurrimiento del exceso de humedad de concentrados antes del embarque, requerido para cumplir con los límites de humedad permitidos en el transporte marítimo (evita riesgos de licuefacción de la carga durante el viaje).
Embarque: una vez que el mineral cumple especificación, se traslada a la nave para su exportación, con la documentación de calidad y cantidad correspondiente.
Se registra cada lote con su peso, ley (contenido metálico) y humedad al ingreso, y se hace seguimiento de mermas o variaciones durante el almacenaje. Este control es crítico porque los contratos de venta de minerales suelen liquidarse según la ley y el peso certificado al embarque, por lo que cualquier discrepancia entre lo recibido y lo embarcado debe quedar documentada y justificada.
Contamos con administración de bodegas y patios propios destinados a esta industria, lo que permite mantener estándares de manejo y trazabilidad consistentes en toda la cadena, en lugar de depender de instalaciones de terceros con protocolos distintos.
Sí, el servicio incluye apoyo a la operación y mantención de terminales y plantas industriales asociadas a la actividad minera y energética, más allá del transporte y almacenaje puntual de carga.
Además de la normativa general de transporte de carga (peso por eje, permisos de circulación), los minerales y concentrados están sujetos a regulación específica de manejo de humedad para transporte marítimo (código IMSBC de la OMI para graneles sólidos), y a los protocolos ambientales y de seguridad que exige cada faena y las autoridades sectoriales (Sernageomin, entre otras) según el tipo de mineral.
El servicio contempla planes de contingencia que incluyen rutas alternativas cuando existen, coordinación con bodegas intermedias para sostener el abastecimiento mientras se resuelve la interrupción, y comunicación constante con el cliente sobre el nuevo tiempo estimado de llegada una vez que la operación se normaliza.